Informe a la Nación

Posted on mayo 26, 2020, 1:58 pm
49 mins

Quito, 24 de mayo de 2020

 

Señor Vicepresidente de la República, señor Presidente de la Asamblea Nacional, querida Rocío, que me acompaña desde el extranjero; estimada Claudia, esposa del señor Vicepresidente; distinguidas autoridades que asisten, presencial o virtualmente, a esta Sesión Solemne e Informe a la Nación; hermanos y hermanas ecuatorianas que nos acompañan dentro y fuera del país:

 

Estamos viviendo tiempos muy difíciles. Todos decimos que es una crisis como nunca ha ocurrido en nuestra historia. Este es un Informe a la Nación, especialmente particular. No pueden acompañarnos todos los señores asambleístas, ni todos los ministros, tampoco las delegaciones internacionales, ni los invitados especiales. Todos estamos cuidando de nuestra salud y la de nuestras familias.

 

Comienzo por darles este abrazo a la distancia y agradecer a todo el país por luchar, cada día, para salir adelante. También lo hago expresando el dolor nacional por quienes se han contagiado o han muerto durante esta emergencia. A sus familiares y amigos les hago llegar el cariño profundo y las sinceras condolencias de todos.

 

Estoy aquí hoy porque es importante que -con todas las precauciones y aun sabiendo que existen riesgos- nos adaptemos a esta nueva normalidad.

 

Queridos conciudadanos:

Como nos enseñaron nuestros padres y como enseñaremos a nuestros hijos, saldremos de este difícil momento, tal como lo hemos logrado otras veces: ¡Más fuertes, más sabios y más seguros de nosotros mismo!, como personas y como país.

 

Hace tres años encontramos un Ecuador quebrado por 10 años de despilfarro y corrupción y con deudas que sumaban 60.000 millones de dólares: ¡60% del Producto Interno Bruto (PIB)!

Tuvimos que restaurar el equilibrio democrático en un país dominado por el acaparamiento de poder, por el odio y la desesperanza. Luchamos contra el crimen organizado y el terrorismo que nos atacó en la frontera norte. Encaramos una ola migratoria de 500.000 hermanos venezolanos que huían de la dictadura de Maduro y nos generó un gasto mayor a 500 millones de dólares.

Sufrimos un intento de golpe de Estado que duró 12 días y nos causó pérdidas por más de mil millones de dólares. Pese a ello, ¡seguimos avanzando!

 

Y cuando empezaba nuestra recuperación, nuevos hechos nos conmocionaron: en tres meses el coronavirus ha contagiado a cinco millones de personas en el mundo y ha cobrado la vida de 350.000 seres humanos.

 

Otra tragedia global fue la caída del precio mundial del petróleo, que afectó gravemente las economías de muchas naciones; entre ellas, la nuestra. En medio de eso, se rompieron nuestros tres oleoductos y para completar: cada día enfrentamos una multimillonaria campaña desinformativa que pretende confundir y hacer de mentiras, verdad, en uno de los momentos más dolorosos del país.

 

Hemos avanzado en libertad de expresión, en democracia, pero hay quienes quisieran volver al pasado. Les hablo a aquellos que confunden liderazgo con autoritarismo, a quienes exigen golpes en la mesa y bravuconerías. No esperen de mí una competencia de quién grita, agrede y ofende más. Eso se lo dejo a algunos demagogos y a ciertos periodistas. Mi estilo es la fuerza de la razón, la paz y la serenidad de saber que hago lo correcto.

 

Señor Presidente de la Asamblea, como manda la Constitución, le entregaré el Informe de Labores y cumplimiento del Plan Nacional de Desarrollo y -aunque haré una breve descripción de nuestra gestión- prefiero enfocarme en el futuro:

 

Hoy, ante la situación que vivimos, las prioridades del país son:

  1. Preservar la salud de todos.
  2. Asegurar la supervivencia de quienes no tienen, ni siquiera, alimentación.
  3. Reactivar la economía para proteger el empleo.
  4. Y cuidar, a toda costa, la dolarización.

 

Insisto, estos serán los cuatro pilares de mi último año de Gobierno:

 

  1. Alimentación.
  2. Y dolarización.

 

En Salud hemos invertido 10.000 millones de dólares, sin contar con los casi 760 millones adicionales, durante la emergencia sanitaria. El ministerio del ramo y el IESS han abierto, en tres años, 2.400 Centros de Salud de primer nivel y, en esta época, se ha contratado a 3.040 profesionales. Enfrentamos la peor pandemia de la historia y hemos evidenciado graves y diversos problemas.

 

Hace tres semanas firmé un Decreto que termina con la compra individual de insumos y medicinas, por parte de 700 hospitales y centros de salud. Haremos una compra unificada que empezará en Guayaquil y que dotará de medicamentos e insumos a todo el Ecuador. Así, sabremos con precisión qué se compró, en qué cantidades y precio, y a quién se entrega bienes tan preciados, que curan a millones de ecuatorianos. Con ello, eliminaremos las mafias que han trabajado durante años en los hospitales y, además, ahorraremos más de 400 millones de dólares.

 

En 2021 dejaremos al país una alternativa de compra pública unificada, eficiente, y transparente. También, dejaremos un sistema accesible y confiable; además, de fortalecer el nivel primario de salud y habilitar un moderno plan de capacitación para los profesionales de la salud. De igual manera, dotaremos mayor infraestructura y equipamiento, con especial énfasis en la Amazonía.

 

Vamos a mejorar la estrategia Médico del Barrio y continuaremos con la atención integral para millones de compatriotas. Seguiremos implementando el Plan Intersectorial de Alimentación y Nutrición Ecuador 2018 – 2025 y cumpliremos la meta de lactancia materna, en los seis primeros meses de vida. Como una prioridad, haremos alianzas para promover buenas prácticas de salud pública.

 

Lamentablemente, los modelos educativos no han formado personas que entiendan el valor de la higiene personal y la responsabilidad sobre la salud propia. Miles de contagios pudieron evitarse si en las escuelas hubiéramos enseñado la importancia de respetar normas y disposiciones, de vivir en comunidad, de ser solidarios con los más vulnerables. Lo mismo sucede con los modelos de salud. Históricamente, en nuestro país no fueron preventivos, sino curativos y consumistas.

 

Ecuador creó infraestructura hospitalaria a gran escala, pero cerró cientos de centros de salud de pueblos y comunidades, y tampoco generó procesos de salubridad en los sectores marginales.

 

Los subsistemas de salud trabajan separados, blindados entre ellos. Por un lado el ministerio, por otro el IESS, la Policía Nacional, las Fuerzas Armadas y la salud privada. Hace poco, para enfrentar la emergencia, el señor Vicepresidente tuvo que organizar en cada zona de Ecuador, puestos de mando que integraran: personal, insumos, medicinas, unidades de cuidados intensivos. ¡Hizo algo que siempre debió existir en el país!

 

Queridos ecuatorianos:

Nuestro segundo eje de acción en el último año será velar para que nadie se quede sin alimento.

Mientras luchamos contra la pandemia, debemos atender la necesidad de alimentación de millones

de hermanos, especialmente de los más necesitados. Para eso nació la campaña Dar una mano, Sin

dar la mano; que logró sumar esfuerzos públicos y privados.

 

Con profundo orgullo debo comentar que hemos entregado más de un millón de kits alimentarios y con el plan Canasta Solidaria, más de 750.000 familias han recibido alimentos, destinados a nuestros niños en escuelas y colegios de la Sierra y Amazonía.

 

En la provincia de Guayas, 85.000 familias han recibido canastas solidarias en tiendas. ¡Y en las próximas cuatro semanas, llegaremos a –por lo menos– ocho millones de ecuatorianos con una ayuda alimenticia!

Nuestro apoyo ha sido a todo nivel, pensando en todos para apoyar a las golpeadas economías familiares y empresariales. Banecuador, la CFN, Conafips, Biess y Banco de Desarrollo reprogramaron 18.000 créditos y han otorgado 56.000 nuevos créditos, por un monto total de 850 millones.

 

Compatriotas:

Hoy tenemos un manejo claro y transparente de las finanzas públicas. Optimizamos el gasto, lo que nos permitió -después de 20 años de dolarización- romper la inercia del crecimiento de la masa salarial y renegociamos nuestras obligaciones de crédito para lograr mejores intereses, más plazo y mucho mejores condiciones.

 

Hemos llevado a un punto óptimo las relaciones con nuestros principales socios comerciales. En estos tres años, he hablado de Ecuador, de su tenacidad, de su búsqueda de mejores días, con los presidentes Macron, Donald Trump, Xi Jinping; con nuestros vecinos presidentes Duque, Vizcarra, Piñera.

 

Nos han abierto y hemos abierto puertas que estuvieron cerradas durante una década. Hoy, ¡el mundo confía en este Ecuador que lucha por crecer y progresar!, ¡por eso nos apoyan todos!

 

Los organismos multilaterales, en 2019, desembolsaron casi 3.500 millones de dólares. Nos aceptaron en el Centro de Desarrollo de la OCDE y estamos encaminados para llegar a un acuerdo comercial con Estados Unidos.

 

No tendríamos respaldo de los organismos internacionales de crédito, si no hiciéramos las cosas con responsabilidad, transparencia y coherencia. Todo eso es parte del engranaje que mueve el desarrollo, ¡y no nos equivocamos!

 

Nuestro tercer eje del cuarto año de Gobierno tiene que ver con el empleo. No me cansaré de decirlo: el motor de la economía debe ser el trabajo y el emprendimiento. Es así como, junto a ustedes señores asambleístas, conseguimos la aprobación de la Ley de Crecimiento Económico. A través de ella, eliminamos el anticipo al Impuesto a la Renta, en beneficio de los pequeños empresarios y dimos solución a miles de personas que no podían pagar sus créditos educativos.

 

81 empresas invirtieron en nuestro país 2.200 millones de dólares y generaron 10.500 empleos. También, avanzamos en acuerdos comerciales con países y regiones que significan ¡más riqueza, más empleo!

 

Nuestra bandera es impulsar a los emprendedores, por eso los apoyamos siempre. Banecuador, la Corporación Financiera y la Conafips han entregado, en conjunto, ¡casi 5.000 millones de dólares para 620.000 emprendedores! Mejor dicho, para la tranquilidad de 620.000 familias.

 

El Banco de Desarrollo ha otorgado a los GAD créditos por 1.700 millones, de los cuales no tendrán que pagar 800 millones, porque es un aporte del Gobierno.

 

La economía empieza a reabrirse, los negocios vuelven a operar y para este nuevo estado de la economía, necesitamos acuerdos entre todos.

 

Hemos logrado mejorar las condiciones para que miles de ecuatorianos no sean despedidos, por la difícil situación que atravesamos. El acuerdo entre las partes, corazón de la Ley Humanitaria, permitirá que el propietario de la vivienda y el inquilino renegocien los términos del arriendo. Que el dueño del almacén y el comprador, rehagan sus acuerdos. Y, sobre todo, que empleador y empleado busquen fórmulas para evitar despidos.

 

Aquí, lo más importante: el empresario no podrá ganar utilidades, mientras rijan las nuevas condiciones salariales. Solo cuando la situación se normalice, el empresario podrá repartir utilidades de su empresa.

 

Esos acuerdos serán premiados por el programa de crédito Reactívate Ecuador. Lo iniciamos con

1.000 millones de dólares que se entregarán a los micro, pequeños y medianos empresarios, a 5% de interés, 36 meses plazo y más seis de gracia.

 

Ante el panorama negativo que heredamos en los sectores estratégicos, firmamos y renegociamos contratos petroleros por 3.500 millones.

Dijimos ¡basta a las concesiones mineras a dedo! Dimos de baja 200 concesiones y hoy exportamos oro y cobre. La minería será un motor de nuestro desarrollo, siempre y cuando sea responsable con la naturaleza, con las fuentes acuíferas, y con las poblaciones que viven en sus alrededores.

 

Una gran noticia es que exportaremos a Colombia, de manera permanente, electricidad por un valor de 100 millones anuales.

 

También, invertimos 1.000 millones en vialidad y atrajimos 700 millones de dólares, para concesiones portuarias.

 

La crisis de la pandemia nos demanda poner a la tecnología, como uno de los ejes de la recuperación del país. Es urgente contar con una infraestructura de telecomunicaciones moderna que pueda soportar la nueva demanda que tiene la población de un internet de alta velocidad y sea barato para que nuestros niños y jóvenes, en todos los rincones de la patria, puedan beneficiarse de la teleducación; para que la salud llegue a los lugares más remotos del Ecuador; el comercio electrónico se convierta en una herramienta tecnológica que potencie la reactivación y las ventas de pequeños, medianos y grandes comercios.

 

Muchos afirman que hemos perdonado impuestos a grandes empresas. ¡Falso!

 

Para alcanzar el progreso, se requiere del aporte de todos. Es en nuestro Gobierno, el año 2019, el de la más alta recaudación tributaria de la historia del país.

 

Desde 2017, la recaudación generó casi 43.000 millones de dólares, que han sido invertidos en salud, educación, vivienda, seguridad, ayudas sociales. Con la remisión tributaria, recuperamos 1.268 millones que estaban prácticamente perdidos, con lo cual miles de negocios volvieron a trabajar con tranquilidad. Pero también estamos en proceso de cobro legal a 500 grandes y medianos contribuyentes. ¡Todos debemos pagar los impuestos que nos corresponden!, ¡sin diferencias de ningún tipo!, ¡nadie tiene trato preferencial!

 

En seguridad social restituimos el pago del 40% para las pensiones jubilares.  Encontramos un IESS esquilmado y vamos a compensar su saqueo por más de diez años. Además de seguir honrando las deudas, entregaremos activos productivos, para garantizar su sostenibilidad.

 

Necesitamos un mecanismo idóneo, seguro y permanente para cubrir esa deuda como, por ejemplo, analizar los ingresos derivados de la minería, por lo que el dinero de los afiliados y pensionistas es sagrado.

 

Queridos jubilados: durante tres años hemos pagado 1.200 millones de una deuda ajena, a 22.000 jubilados a quienes se les debia durante diez años. Este año hemos pagado 110 millones de dólares, a más de 2.200 beneficiarios.

 

Queridos ecuatorianos:

Nuestra seguridad cuenta con policías y militares comprometidos con las causas nacionales.

Seguiremos luchando contra el crimen en todas sus formas. En estos años, hemos sacado de las

calles 13.747 armas de fuego, se han desarticulado 4.214 organizaciones delictivas y aprehendido 263

toneladas de droga.

 

Cada día vemos el esfuerzo de quienes no descansan por protegernos y como dije hace un par de meses en una ceremonia de la Policía: vamos a proteger a quienes nos protegen.

 

Queridos militares: reciban un saludo muy especial en este 24 de mayo, una fecha tan importante para el país.

 

La Batalla del Pichincha es parte de nuestra historia porque marcó un hito en la nueva patria que hoy tenemos, de esos héroes heredamos una cultura libertaria e indómita que debemos mantener y continuar de generación en generación. De esa gesta aprendimos que los pueblos no tienen fronteras, sino una historia común y una esperanza compartida que cobija toda la región.

 

Siempre, gracias por su valor, por su entrega, por estar integrados al desarrollo nacional. Hermanos uniformados policías y militares:

Reciban la gratitud del país porque ustedes han estado en primera línea cada vez que el Ecuador lo ha necesitado: en la frontera norte, en el intento de golpe de Estado, en la emergencia sanitaria.

 

Les digo en nombre del país: ¡Gracias por siempre! Gracias por mantener el orden, para auxiliar a los ecuatorianos en sus horas más difíciles.

 

Reitero lo que he manifestado en oportunidades anteriores: la seguridad social de las Fuerzas Armadas y de la Policía Nacional mantendrán autonomía con sus instituciones Issfa e Ispol.

 

Luego de esta emergencia, tenemos un gran desafío: actualizar nuestros conceptos sobre seguridad nacional, sobre cuáles son y cómo debemos combatir las más peligrosas amenazas.

 

 

Ecuatorianas, ecuatorianos:

Cuando asumí la Presidencia anuncié que, de manera implacable, combatiría la corrupción a todo nivel y en todas las instituciones. Mafias enquistadas en la función pública, durante muchos años, han robado nuestro dinero.

 

No permitiremos que queden impunes esos delincuentes disfrazados de empresarios, proveedores o funcionarios públicos.

 

Hoy, Ecuador cuenta con autoridades de control que actúan con compromiso y amor al país. La señora Fiscal, los jueces, el Procurador, el Contralor, hoy responden únicamente a intereses nacionales. Como Gobierno apoyaremos todas las iniciativas para recuperar el dinero de los corruptos. ¡autoridades, esta es una tarea pendiente, en la que todos debemos poner nuestro máximo esfuerzo! Hemos enviado a la Fiscalía 1.500 denuncias de corrupción del gobierno anterior. y por supuesto, varias de esta gestión.

 

Entregamos a la Asamblea dos anteproyectos de ley, fundamentales para recuperar los recursos robados. Leyes para que los bienes de los corruptos pasen a manos de los ecuatorianos, incentivos para que quienes conozcan de bienes o dinero guardado, o depositado fruto de la corrupción, se beneficien por hacerlo; y una nueva ley que permite crear jueces penales anticorrupción.

 

Señores y señoras asambleístas, el país continúa esperando la aprobación de esas leyes.

 

Asimismo, estoy proponiendo dos modificaciones legales, anticorrupción, para que las sanciones penales sean mucho más drásticas, en casos de corrupción durante alguna emergencia y para blindar la compra pública, también en casos de emergencia.

 

Estimados asambleístas:

Gracias. Muchos de ustedes han apoyado de forma decidida las leyes y las iniciativas urgentes. Han

estado ahí para arrimar el hombro por nuestro querido país. Pero también hay sectores políticos, a los que debo pedirles que permitan que mi Gabinete haga su trabajo. No es momento de buscar réditos políticos en el ataque a los ministros de Estado.

¡Adelante con las tareas de fiscalización, no las he limitado, ni las he impedido nunca!

Mis ministros han comparecido a la Asamblea, al menos, en 200 ocasiones y sólo durante la emergencia sanitaria, han respondido más de 300 pedidos de información de los legisladores.

 

Busquemos, juntos los equilibrios democráticos, pero no le demos al país un espectáculo de pirotecnia política.

 

Compatriotas:

El Plan Toda una Vida, eje de nuestra política, hoy atiende directamente, a dos millones de hermanos vulnerables. En pensiones y bonos de ayuda social hemos invertido 2.150 millones de dólares.

Ya entregamos, contratamos o están programadas, 159.000 viviendas que dan techo a 711.000

personas. y hasta 2021, serán 41.000 casas más.

 

¡Qué orgullo que el BID haya reconocido a Casa para Todos como uno de los programa más innovadores y completos de América Latina!

La niñez y la juventud son nuestra prioridad. por eso hemos invertido en educación 12.900 millones de dólares, hasta final del 2020. Eso significa ¡nueve millones por día! En estos tres años de gestión hemos ofertado 590.000 cupos de ingreso a las universidades. y 81.000 cupos en la modalidad no presencial.

 

En este año que nos queda por gobernar, debemos trabajar con la comunidad educativa para ir a la construcción de un modelo que se dedique a formar, más que a informar.

 

Es hora de reinventarnos, inclusive, en la educación pública, para formar ciudadanos que entiendan los cambios y sean capaces de asumirlos para modificar positivamente sus vidas.

 

El año que falta mejoraremos la oferta de infraestructura escolar, vamos a movilizar a la sociedad para alfabetizar, a completar la educación básica y a dar continuidad a la formación de los ecuatorianos. Queremos educación inicial para niños y niñas de 3 y 4 años, que no son atendidos por la oferta oficial de este nivel educativo. Por supuesto, apuntamos a fortalecer las destrezas y conocimientos mediante un proceso acelerado de aprendizaje y trabajo en autoestima y resiliencia, en estudiantes con rezago escolar.

 

Continuaremos con los programas de alimentación, textos y uniformes escolares. Trabajaremos con más fuerza en la enseñanza de inglés, de alumnos y maestros y, sin duda, mejoraremos la infraestructura, servicios y pedagogía. Seguiremos reabriendo instituciones cerradas y rehabilitaremos la infraestructura de 800 unidades comunitarias. Asimismo, pagaremos la diferencia del estímulo económico por jubilación, que por ley les corresponde; y algo fundamental, vamos por una educación que garantice atención a las personas con discapacidad, y ambientes seguros sin tolerancia a la violencia.

 

Señor presidente, conciudadanos:

Tengo que referirme a la difícil y dolorosa época que estamos viviendo. Aquí y en el mundo, la

pandemia alteró proyectos y planes en marcha.

 

Guayaquil nos dolió a todos. Pido un minuto de silencio, como homenaje y tributo a aquellos hombres y mujeres que partieron, antes de hora, por el coronavirus.

 

Tras el fuerte golpe que vivimos y conocimos en la querida Guayaquil, el señor vicepresidente de la República, Otto Sonnenholzner, se trasladó -junto con las máximas autoridades de Gobierno- a la Perla del P, epicentro de los contagios, para dirigir -desde la primera línea de combate-  esta guerra por la salud.

 

Todos fuimos testigos de cómo ese equipo de jóvenes comprometidos con el país y la gente, visitaron -uno por uno- más de 30 hospitales para constatar, personalmente, la celeridad y la cuidadosa

atención a los pacientes; para asegurarse de que todos los servidores de la salud tuvieran las mejores y mayores protecciones de bioseguridad; y para resolver los difíciles problemas que se vivían en ese momento de zozobra.

 

Gracias Otto querido, gracias amigas y amigos ministros, por haber puesto su vida en riesgo, cuando nadie más podía hacerlo. Pasará el tiempo y recordarán esos momentos de miedo y tensión, como una medalla de honor que heredar a sus hijos y nietos. Dios los puso en el momento preciso y en el lugar correcto de la historia. Reciban las gracias de su Presidente, en nombre de todo el país.

 

Apenas iniciada la emergencia priorizamos la inversión, y destinamos más de 650 millones de dólares para la atención en salud e iniciamos, paralelamente, la protección a los más vulnerables. Creamos el Bono de Protección Emergente, un Bono de Protección Familiar, al que destinamos 45 millones de dólares, para atender a 950.000 familias.

 

Impulsados por la tragedia, ¡todos trabajamos por todos! ¡Gobierno, sector privado, empresas, organizaciones independientes, ciudadanía, líderes sociales y políticos, autoridades locales e internacionales…!, como tiene que ser entre hermanos que somos.

 

Dos millones de ecuatorianos recibieron atención en la plataforma 171 y la aplicación SaludEc. Nuestras iniciativas tecnológicas fueron reconocidas por organismos internacionales como la Cepal y la OEA.

Quiero reiterar la gratitud del país a la labor heroica de médicos, enfermeros, auxiliares, camilleros, personal de servicios, conductores de ambulancias.

 

¡17 millones de ecuatorianos les abrazan y agradecen!

 

Ecuatorianos:

Nuestro cuarto eje de Gobierno hacia el 2021, es proteger la dolarización.

 

Las decisiones que anunciamos esta semana, no son solo económicas. En una situación tan difícil, estas son decisiones que enrumbarán al país a salir adelante. Sin exageración alguna: evitarán un colapso total del país, que podría tener consecuencias impredecibles.

 

Solo en tres meses de emergencia hemos perdido 150.000 empleos. ¡Imagínense qué ocurriría con una crisis permanente, sin exportaciones, sin impuestos, sin recursos para la salud!

 

Es en los momentos más difíciles que se conoce a los gobiernos más responsables. Si no ahorramos en el gasto corriente del Estado y entregamos buena parte de ese ahorro a las micro, pequeñas y medianas empresas; podríamos ver miles de emprendimientos quebrados y millones de hermanos sin empleo. Por ello he dicho, y repito que nuestras prioridades son cuatro: salud, alimentación, empleo y dolarización.

 

Hemos solicitado un esfuerzo a nuestros servidores públicos. Les hemos pedido trabajar 25% menos de tiempo y tener 16% menos de ingresos, para invertir ese ahorro en salud y en préstamos fáciles para nuestros emprendedores.

 

Mañana, lunes, el Banco del Pacífico comienza a entregar créditos de nuestro programa Reactívate

Ecuador. Lo digo de nuevo: al 5% de interés, a 36 meses de plazo y con seis meses de gracia.

 

Hermanos maestros, ustedes harán la mitad de esfuerzo que el resto de funcionarios. Con ello, podremos mantener a todos los docentes, en sus puestos de trabajo. Les pido seguir formando con la misma mística, con la misma entrega y compromiso de futuro que mis padres me mostraron, cuando impartían clases como maestros públicos, hace más de sesenta años, en mi añorada Amazonía.

 

Compatriotas:

Para que la dolarización se mantenga, debemos sanear nuestras finanzas públicas.   Mientras yo

sea Presidente, la dolarización será cuidada, protegida, y atesorada.  Muchas veces, los esfuerzos y sacrificios que pedimos, no son populares. Pasó lo mismo al inicio de esta pandemia, cuando fuimos el primer país en pedir el distanciamiento social y que nos quedáramos en casa, o cuando suspendimos la llegada de vuelos internacionales, para evitar los contagios importados. Fuimos los primeros en la región y nos criticaron por ello.

 

¡Cuántas vidas salvamos!, ¡cuánto dolor se evitó por tomar decisiones a tiempo!

 

Los expertos y los organismos internacionales hacen pronósticos dramáticos para cuando no se toman decisiones radicales. La Cepal teme que, en nuestro continente, la pobreza extrema pase de 67, a 88 millones de personas. Varios organismos internacionales han sugerido en estos días que se debe pensar en subir los impuestos a los más ricos y que esto aportaría al crecimiento y la productividad de los países, sin sacrificar el crecimiento económico. Coincido con esto.

 

La crisis exige un esfuerzo de todos. Quien más tiene, debe hacer mayor esfuerzo. El Gobierno ha hecho su parte y, como ustedes conocen, envié a la Asamblea Nacional un proyecto de ley para que las personas con un ingreso seguro, así como las grandes empresas, contribuyan también con su parte. Esta propuesta no tuvo la aceptación de todos los sectores legislativos y la retiré para asegurar la aprobación de los acuerdos. Cumpliré mi palabra, por supuesto, y no abusaré de mi facultad de objetar la ley, modificando esa decisión tomada en la Asamblea.

 

Pero hoy, insisto al país: debemos buscar los mecanismos para que el que más tiene, aporte un porcentaje pequeño de su riqueza, en un momento de extrema necesidad. Por ello, aceptaré la sugerencia que se discutió en el trámite de la ley respecto de la facultad que me da la constitución, en casos de excepción, para que quien gana más de 5000 dólares al mes, adelante un porcentaje de sus impuestos. Lo mismo le pediremos a las grandes empresas que no han visto afectados sus ingresos, durante la pandemia. Lo recaudado por este adelanto, se destinará -exclusivamente- para proyectos

de protección social y para el programa de créditos Reactívate Ecuador.

 

Precisamente, en el tema reactivación, quiero señalar que -gracias a nuestros hermanos agricultores y ganaderos- no ha habido desabastecimiento en esta emergencia. Sin duda, una vez más, se ha demostrado que el campo es el motor y corazón productivo de Ecuador.

 

Para apoyar a nuestro campo, decidimos: Firmar el gran Acuerdo por la Leche, que regula el uso del suero en la industria láctea, lo que permitió incrementar en 15% el uso de leche. Esto mejoró, significativamente, el precio que reciben nuestros ganaderos, beneficiando directamente a casi

300.000 familias. Además, este sector cuenta -por primera vez en su historia- con un seguro ganadero. La exportación de cerca de 30.000 toneladas de arroz, es la demostración de un trabajo planificado y estructural. Hoy, el sector se encuentra en sus máximos históricos de precios, con nuevas variedades disponibles para nuestros productores. La misión es hacer que este escenario, se mantenga.

 

El cacao tiene una política pública específica: de marzo 2019 a marzo 2020; es decir, inclusive en medio de la pandemia, alcanzó más de 731 millones de dólares por exportaciones.

 

Hemos beneficiado con acceso a riego, a más de 3.500 familias de pequeños y medianos productores. Además, garantizamos el trabajo de casi 100.000 agricultores, gracias a la cobertura del seguro agrícola.

 

La reglamentación para incentivos a la compra local, está lista. Hoy, nuestros productores de maíz, cebada, papa, entre otros; podrán beneficiarse  de comercialización estable y directa. Al    2021, dejaremos un sector agropecuario mucho más ordenado, con fomento a la comercialización directa y con financiamiento especializado y con impulso a la autosostenibilidad de los colegios agropecuarios, para asegurar el relevo generacional con nuestros jóvenes. Para ello, estamos trabajando en el Plan Nacional de Desarrollo de la Política Pública Agropecuaria, con una visión proyectada al 2030.

 

¿Qué viene en este último año?

 

Será el último año de mi Gobierno, pero debemos convertirlo en el primer año del nuevo Ecuador, del Ecuador que se levanta de la crisis más grave de su historia, del Ecuador que deja atrás, definitivamente, el populismo y la demagogia, del Ecuador que se consolida con el trabajo y el esfuerzo de cada uno de nosotros. Vamos a consolidar las conquistas democráticas del país.

 

Esta crisis, cualquier crisis, la vamos a superar en democracia, en libertad, en medio de las tensiones que se producen cuando hay pesos y contrapesos. Es duro, muy duro. pero ¡vale la pena!

 

Vamos a seguir en la lucha contra la corrupción, que la estructura criminal que se organizó antes, desde el Palacio de Gobierno, sea definitivamente castigada y se convierta en lección para propios y extraños.

 

La justicia debe seguir adelante con autonomía e independencia y asegurando el imperio de la ley. Vamos a levantarnos, saliendo a trabajar cumpliendo todas las normas, cumpliendo la responsabilidad de cada cual.

 

En ese contexto de la nueva normalidad que vamos a vivir, tengo la satisfacción de anunciar al país que ya está en marcha la construcción de un nuevo cable submarino, que va a unir al Ecuador continental y las Galápagos, con el mundo.

 

Este proyecto se ejecuta con una inversión privada del 100% y va a permitir al país avanzar en la transición a 5G y mejorar la calidad de ancho de banda velocidad y precio de Internet. Esta noticia demuestra que el país, a pesar de la crisis, es capaz de atraer el interés de inversión extranjera.

 

Vamos a sacar adelante la economía nacional, una economía basada en el trabajo y el esfuerzo de todos, con las cuentas claras, con la casa en orden. Nos planteamos reformas estructurales para recuperarnos. Hemos empezado ya con la Ley de Ordenamiento de las Finanzas Públicas, también fruto del consenso entre el Ejecutivo y el Legislativo.

 

Pero quedan temas como las reformas al Código monetario y Financiero, y a la Ley de Empresas Públicas. Promoveremos el consumo de los productos fabricados localmente. es la única forma de sostener la economía familiar, regresaremos los ojos al campo, a la industria nacional y a nuestros

exportadores que traen divisas.

 

Que sea la gran lección de esta crisis: regresar al campo, producir nuestros alimentos, buscar mercados internos y externos para que nuestros productores crezcan.

 

Las crisis sacan lo malo y lo bueno de cada uno.

 

La historia de un país se define por cómo responde su pueblo ante una crisis, una guerra, una desgracia. Hoy es el momento de esas definiciones.

 

Sigamos el ejemplo de miles de héroes anónimos de esta tragedia. Como todos los hermanos y hermanas que han seguido trabajando, produciendo, transportando… Asegurándonos los servicios públicos, los combustibles, los medicamentos, los servicios financieros… ¡Muchas gracias!

 

Gracias a quienes impulsaron iniciativas grandes o pequeñas para alimentar, para salvar vidas, para llegar con medicinas o implementaos. gracias por dar ejemplo y esperanza.

 

Vamos a inspirarnos en el espíritu solidario de miles de voluntarios, de vecinos, que se han organizado para velar por quienes más lo necesitaban. Como las urbanizaciones de la misión Casa para Todos, que son el ejemplo de comunidades activas, solidarias, participativas, emprendedoras, y de trabajo en equipo.

 

Quiero agradecer  a  Rocío  porque  ese  esfuerzo  de  construir  comunidad  ha  permitido  que  las urbanizaciones sean espacios seguros, armónicos y resilientes. Ellos han logrado establecer espacios de cooperación que les ha permitido, no solo autoabastecerse con sus huertos urbanos, sino generar lazos de solidaridad para enfrentar, juntos, los retos más complejos de esta emergencia.

 

Tengo el honor de ser el Presidente de un pueblo que ha sacado a relucir sus valores tradicionales, sus férreos principios de vida en comunidad, de amor al prójimo. Tengo el orgullo de ser compañero de trabajo del Vicepresidente, de las ministras y ministros, viceministros, secretarios, subsecretarios, directores, que -como ya dije- se juegan la vida, literalmente, todos los días, velando por los más vulnerables.

 

Muchas gracias. Sé que muchos de ustedes no ven a su familia durante semanas. Son ejemplo de servicio público y entrega a la patria.

 

Hoy, 17 millones de ecuatorianos tenemos por delante, nuevos caminos que el destino nos presenta. Pero está en nosotros construirlos como hermanos y hermanas que somos, vamos a cultivar la paz, la justicia, el amor por la familia. Sólo así podremos entender, de mejor manera, las necesidades del pueblo más desprotegido, el que más ayuda requiere.

 

Quiero dedicar unas palabras a las fuerzas políticas y sociales que han llamado a la unidad y que han actuado con sentido de país. ¡Gracias! es el único camino para salir adelante.

 

Señor Presidente de la Asamblea, señoras y señores asambleístas, muchas gracias por el apoyo que hemos recibido de parte de ustedes, en las iniciativas más importantes para el país.

 

Mi profundo agradecimiento a los alcaldes, prefectos, y las autoridades seccionales y locales, por su activa y decidida participación en la solución de las necesidades de su gente, y en la coordinación de la lucha contra el coronavirus.

 

Les invito a continuar así, viviendo y actuando en unidad. Unidad entre asambleístas y alcaldes, prefectos y ministros, empresarios y gobernadores, generando acuerdos, buscando consensos en torno a las grandes necesidades y esperanzas. Abrazados en espíritu y fortalecidos por la solidaridad podremos resistir esta, o cualquier tormenta; pero si alguien se separa de este abrazo, nos debilita a todos.

 

Juntos, unidos y solidarios, vamos a ser mejores seres humanos. Muchas gracias.

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